martes, 21 de octubre de 2014

El desmonte de la tarifa diferencial en Transmilenio: Una nueva demostración de la debilidad del Estado frente a las imposiciones del mercado.

El desmonte de la tarifa diferencial en Transmilenio: Una nueva demostración de la debilidad del Estado frente a las imposiciones del mercado. 
Escrito por:
EntreRedes
Grupo de Formación e Investigación “Orlando Fals Borda”
Hernando Alexis Casallas-Torres

En julio de 2012, la Alcaldía de Bogotá, presionada por el creciente descontento y las constantes protestas de los bogotanos por el mal servicio y alto costo de los pasajes en el sistema de transporte Transmilenio ($1.750 pesos), decidió implementar un esquema diferencial de tarifas, entre horas valle y pico, siendo las horas valle aquellas en las que el sistema tiene una menor afluencia de usuarios, y donde el costo del pasaje es de 1.400 pesos, y las horas pico, aquellas en las que el número de usuarios es mayor, y donde el valor del pasaje es de 1.750 pesos. Esta medida supuso que durante 10 horas y media de las diecisiete horas de funcionamiento diario de Transmilenio se pagaba solo 1,400 pesos, y no los 1750 pesos que se pagan durante las restantes siete horas de funcionamiento del sistema. Este esquema diferencial de tarifas según horas pico y valle supuso un alivio para los bolsillos de los bogotanos, que a diario podían llegar a ahorrar 700 pesos en pago de pasajes.
Sin embargo, en recientes días, la Alcaldía de Bogotá a través del decreto 603 del 2013, en un acto que ha pasado inadvertido en los medios de comunicación, y para la mayoría de los bogotanos, decidió modificar los horarios de tarifa diferencial, reduciendo la franja de horas valle, en la que se paga $ 1.400 pesos, de 10 horas y media  a 5 horas y media, aumentando la franja de hora pico de seis a 11 horas y media, obligando a los usuarios a pagar la tarifa plena $1.750 pesos. Esta medida, indudablemente, afecta los bolsillos de los bogotanos, y pone en evidencia el poco margen de acción que le queda al Estado frente a los intereses de los grandes empresarios del transporte, quienes imponen sus condiciones al Estado, a través de contratos amañados e ilegítimos mediante los cuales se garantizan las más altas tasas de ganancia, durante un prolongado periodo de tiempo, atentando gravemente contra los intereses del pueblo en general.
Y es que el progresivo desmonte de la tarifa diferencial, así como la imposibilidad de otorgar mayores subsidios a los menos favorecidos, se debe al hecho de que los contratos firmados entre el Distrito y los operadores privados del sistema obligan, de un modo u otro, a que sea el propio Distrito, el que costee cualquier tipo de rebaja que se haga a las tarifas de Transmilenio, ya que los contratos no permiten que se afecten las utilidades obtenidas por los empresarios del transporte. Si el distrito deseara continuar subsidiando el sistema de transporte masivo, y garantizar así una disminución en la tarifa que paga el usuario, deberá hacer una inversión de 100.000 millones de pesos, mientras que los operadores privados del sistema no tendrían que hacer ningún tipo de sacrificio, y continuarían viendo como sus arcas se llenan a costillas nuestras. 
Un ejemplo fehaciente de lo inconveniente que son este tipo de contratos, son los firmados entre el Distrito y los operadores privados para la fase I y II de Transmilenio. En ellos se establece que el dinero recaudado se deberá distribuir así: 70.5% para los operadores privados de buses articulados; 16,4 para los operadores privados de buses alimentadores; 7,5% para las empresas privadas de recaudo (venta y distribución de tarjetas); 5,5 para Transmilenio S.A., que es propiedad del Distrito, y 0.039% para la empresa fiduciaria que se encarga de hacer el reparto. En últimas, mientras que las empresas privadas se quedan con el 94,5% del recaudo, el Distrito recibe apenas un 5,5%.
Pero esto no es todo, a la desigual distribución del dinero recaudado, se suma el hecho de que es el Distrito el que debe hacer las inversiones en infraestructura necesarias para el funcionamiento del Sistema Transmilenio, o sea, es el Estado el que debe construir las troncales, estaciones, patios y talleres, mientras que el sector privado, a través de las empresas operadoras es responsable de los buses, el personal, la recaudación y la administración del dinero. Esto significa, en términos concretos, que es el Estado el que le monta el negocio a las operadoras privadas, para que estas se enriquezcan, o sea, somos los bogotanos los que compramos la vaca y son las empresas privadas las que se comen la carne y se toman la leche.
Pero esta situación no es exclusiva de Bogotá, la puesta en marcha de los sistemas masivos de transporte como Transmetro de Barranquilla, Megabús de Pereira, Mio de Cali y Metrolinea de Bucaramanga han estado ensombrecidos por la firma de contratos espurios y lesivos para la ciudanía, que obligan a los gobiernos municipales a entregar a los operadores privados el control del transporte público, y con ello las utilidades que se derivan de la prestación de este servicio. La pregunta aquí es ¿Qué tanta capacidad financiera tendrán estas ciudades, que tienen ingresos muy inferiores a los de Bogotá, para implementar subsidios y rebajas a los habitantes de sectores urbano-marginales? La respuesta es obvia, estas ciudades no podrán implementar ningún tipo de rebajas o subsidios, a no ser, que se haga al costo de reducir la inversión social en otros rubros, educación, salud, etc. lo que sería muy grave.
En su momento, la implementación de la tarifa diferencial en Bogotá, supuso un modesto ahorro para los hogares bogotanos, que son los que pagan el pasaje de transporte más caro de las ciudades colombianas, y el cuarto más caro entre las ciudades de América Latina, solamente superado por Sao Paulo y Curitiba en Brasil, y Santiago de Chile.  En promedio un hogar colombiano debe destinar entre el 10% y el 15% de su ingreso al pago de transportes, lo que significa que una reducción en la tarifa del pasaje en Transmilenio, impactaría positivamente en los ingresos de los hogares, que podrían dirigir este ahorro a la inversión en educación, cultura o salud, rubros a los que solo pueden destinar menos del 5%.
Ante la demostrada indiferencia e indolencia de los operadores privados de estos sistemas de transporte, frente a las necesidades de los habitantes de nuestras ciudades, los movimientos y organizaciones sociales urbanas  deberíamos exigir, junto a la reducción en la tarifa en los transportes, la terminación unilateral de los contratos y la entrega de la operación de los sistemas de transporte a las entidades territoriales del Estado –Distritos, municipios-, exigiendo a los operadores privados la entrega al Estado de los buses y equipamientos.
Quienes luchamos por un del transporte público masivo digno en el país debemos sumarnos a la campaña por el 50% de rebaja en los precios del combustible. Es absurdo que siendo nuestro país el cuarto (4) mayor productor de petróleo de América Latina, tengamos uno de los precios del galón de gasolina más costosos de la región, y uno de los pasajes más caros de transporte público masivo del continente. Debemos luchar por la rebaja en el precio de los combustibles, y porque esta rebaja se vea reflejada en una reducción de las tarifas del transporte público. Una reducción en el costo del ACPM, con el que funcionan los buses articulados, tiene un impacto directo en la estructura de costos de operación del sistema, en el que la compra de combustibles representa un porcentaje importante.

EntreRedes, como parte de la zonal Bogotá del Movimiento Político de Masas social y popular del Centro Oriente Colombiano, se encuentra comprometida con la lucha por la vida digna para la inmensa mayoría de los habitantes de nuestras ciudades. Una lucha que pasa por lograr que todos y todas tengamos derecho a la movilidad en la ciudad. Derecho que está ligado, a que el transporte masivo sea realmente público y que se haga una rebaja al precio de los combustibles. 

miércoles, 31 de julio de 2013

COLOMBIA EN PARO por pueblo indignado


Estos primeros 7 meses nos han mostrado un país en desigualdad, una forma de reflejarse la inequidad ha sido ganarse la calle, el paro, el bloqueo son reflejos de que no todo anda tan bien como tratan de hacernos pensar, todo el país se ha movilizado a principios del año fue el paro cívico de Arauca, seguido por el paro de la Drumund, después fue el paro de los cafeteros donde se unieron los paperos, los camioneros, y uno de los más sonados ha sido últimamente el del Catatumbo, pero las protestas también han estado en las ciudades por el tema de autoavaluo catastral, los vendedores de zapatos en el Restrepo por los TLC, en todos los casos predomina que el gobierno promete pero después no le cumple a la gente, dejándolos con los problemas de siempre, ahora se avecina el paro del 19 de agosto que está cogiendo fuerza como un paro nacional donde los protagonistas serán los camioneros, el sector salud, los mineros y los cafeteros, en agosto también se volverá a mover la MANE, en este panorama los que están más quietos son los docentes que habían anunciado paro pero el gobierno en la mesa de negociación los desmovilizo y los arreglo con migajas ya que siguen con los problemas del sistema de salud para docentes y un sueldo que no es digno para la profesión.

Nosotros no podemos quedar al margen de la movilización ya que todos los problemas que se están presentando nos afectan, ya hay varios ejemplos que nos muestran formas de exigir por un lado está la consulta popular como paso en el municipio de piedras en el Tolima donde la mayoría de la población voto por la no explotación minera de la Anglo Gold Ashanti, también están las propuestas de los indignados que este año en octubre tendrá la segunda semana de la indignación, a la vez salen más frentes de inconformismo como los emputados, los objetores de conciencia, LGBTI, el inconformismo nos debe llevar a crear la unidad popular para buscar un rumbo común, una solución a la crisis, un nuevo gobierno.

Hay muchas razones para salir a la calle, para protestar, para apoyar a los sectores en conflicto, el momento es ahora después nos enredaran con las elecciones y nos volverán a ver la cara y dirán que en el país no pasa nada que la economía va bien a pesar de que no tengamos para pagar un pasaje tan caro en transmilenio, o que no hayan las universidades suficientes para los jóvenes de este país.


¡¡¡INDIGNATE, NO NOS QUEDEMOS CALLADOS!!!

miércoles, 27 de febrero de 2013

NOS UNIMOS A LA ALIANZA POR EL 50%

NOS UNIMOS A LA ALIANZA POR EL 50%
 
Las diferentes expresiones que nos encontramos en tarifa preferencial en transmilenio, hemos decidido sumar esfuerzos en la alianza por el 50%, la cual busca una rebaja en los precios de la gasolina. Vemos este espacio como una posibilidad más para seguir buscando una rebaja en los precios de los pasajes, ya que siempre que se le aumenta el precio de la gasolina se aumenta el precio en los pasajes del transporte público, para dar mas claridad sobre la alianza compartimos el siguiente texto.
 
Alianza por el 50%
 
Campaña de Movilización por precios justos en los Combustibles y el Transporte Público.
 
Colombia ha alcanzado la producción del millón de barriles diarios, tan anhelada por el gobierno. La explotación de crudo ha aumentado en casi el doble desde el año 2005. Si esto es así, ¿por qué los precios en la gasolina y por ende de la vida cotidiana de los colombianos, no ha bajado proporcionalmente? Nuestra propuesta de una rebaja al 50% en el precio de los combustibles, se presenta como la posibilidad de mejoramiento de la economía de las familias colombianas, en un escenario de incompetencia estatal ante esta problemática.
¿De dónde viene el problema?
Como cada día se hace más difícil para los grandes capitales mantener sus ritmos de ganancia en medio de la actual crisis económica, la producción mundial en su conjunto tiende a crecer vertiginosamente, para intentar sostener esas tasas de ganancia, de ahí que a mayor producción de mercancías, mayor necesidad de materias primas. La actual voracidad que alienta la crisis mundial, hace que todos y cada uno de los territorios, por poca o gran riqueza natural que tengan, sean objetivos para la maquinaria extractivista de las transnacionales y el gran capital.

Este proceso de extractivismo y destrucción no tiene precedente alguno en la historia de la humanidad. Nunca antes la sociedad en su conjunto había tenido tal cantidad de demanda energética, que le obligara a ritmos tan acelerados de extracción de recursos. Entonces, esta crisis también se caracteriza por ser una crisis energética, en la que los recursos renovables así como no renovables son objeto cotidiano de despilfarro y gasto.
Colombia, es uno de los países donde gran número de empresas extranjeras han saqueado desde inicios del siglo XX los recursos naturales. Pese a esta realidad, los gobiernos de este nuevo siglo, continúan con el legado de sus antecesores y piden a gritos más inversión extranjera. Pero como las inversiones no se hacen sin recibir nada a cambio, las arcas de estas empresas se llenan de ganancias, mientras que las clases medias y sectores populares del país, cargan a cuestas el detrimento de su economía, destierro, empobrecimiento cultural, así como territorios enteros con grandes desequilibrios ecológicos y ambientales.
Nuestro país y su situación petrolera.
Colombia se sitúa en el tercer lugar de América Latina como exportador de petróleo. La creciente dinámica del proceso productivo de los hidrocarburos, ha hecho que la exploración y por lo tanto el hallazgo de reservas probadas aumente. En cifras de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), para el 2011, nuestro país tiene reservas probadas de alrededor 2259 millones de barriles. Esta cifra nos dice poco, pero teniendo en cuenta la tasa de explotación de crudo, que actualmente oscila entre 900.000 y un millón de barriles diarios, las reservas nos dan una cortísima duración de 6 a 7 años. Esta crisis tiene dos posibles salidas: 1) Disminuir la tasa de explotación de crudo o, 2) Aumentar la tasa de exploración de nuevos yacimientos. El Estado ha optado por la segunda salida, pese a las grandes afectaciones que de por sí el solo proceso de exploración lleva implícito[1].

Así, más exploración, mayor explotación y más saqueo para la nación y por otro lado mayores contratos, licitaciones y adjudicaciones de negocios para el gran capital, son las dos caras de la moneda de la política minero energética en Colombia. Por ejemplo, la dinámica extractiva de la transnacional Pacific Rubiales, que posee actualmente 8 campos de exploración y explotación, le genera ganancias anuales de 554 millones de dólares, aproximadamente la cantidad de capital que harían alrededor de 138500 trabajadores colombianos en el mismo periodo sin gastar un solo peso. Otro ejemplo la construcción de infraestructura para el saqueo de los recursos energéticos, como lo demuestra el actual proyecto Oleoducto Bicentenario[2], el que se realiza con la proyección de duplicar la actual producción de crudo en un periodo de tan solo 10 años.

Mientras los planes y la realidad se mueven en favor de la extracción y el saqueo de los recursos minero energéticos de nuestra nación, la demanda interna, para el caso de los hidrocarburos, aún no es satisfecha. Es decir, que mientras mayor número de empresas extranjeras hacen jugosos negocios, el país importa combustible refinado, pues Ecopetrol no alcanza a cubrir la demanda.
¿Qué pasa en nuestra ciudad?

En las ciudades de Colombia y en especial en Bogotá, se sienten las consecuencias directas de estas nefastas políticas minero energéticas con los altos precios de la gasolina y el ACPM, y por consecuencia del transporte público que se encuentra en la penosa situación de ser el más costoso en América Latina.

Como característica de nuestras sociedades modernas, las fuentes energéticas determinan en gran medida el ritmo y los costos de la vida. Los altos precios de los combustibles, significan para los ciudadanos y los colombianos en general, mayores costos en la canasta familiar, pues estos aumentan proporcionalmente a los combustibles debido a los precios crecientes de los fletes y del proceso de transporte en general. De esta forma los alimentos y demás manufacturas básicas para el consumo son cada día más difíciles para conseguir, es decir que se afecta nuestro acceso a los medios básicos de vida.

Basta tan solo con hacer un ejercicio de revisar las materias, productos, mercancías y demás medios de vida que diariamente utilizamos y son necesarios para nuestra cotidianidad. Este ejercicio nos demostrará que por ejemplo la ropa que llevamos puesta, lleva fibras sintéticas que son realizadas de productos derivados del petróleo, así como los zapatos y todo objeto que tenga plásticos. Alimentos, vestido, materias primas, transporte, industria, etc., todas estas palabras guardan relaciones directas e indirectas con la dinámica de los precios de los combustibles.

Las recientes rebajas a los precios de los combustibles, no corresponden proporcionalmente a la intensificación de la actividad petrolera y parecen una burla para la nación. Por ejemplo, finalizando el 2012, el gobierno anunció con bombos y platillos, la rebaja al precio de los combustibles, sin embargo, no nos contó con la misma vehemencia, las constantes alzas de los meses pasados en el año, e incluso las históricas alzas de precios a las que hemos sido obligados mes tras mes. El balance final para el 2012, sumando y restando aumentos y reducciones, sería una pírrica reducción de 11 pesos. Sin embargo dada la flexibilidad que la ley otorga a las estaciones de servicio, estas suelen hacer acuerdos para mantener los precios en los límites superiores haciendo que las “rebajas” sean inexistentes en la práctica.

Frente a las propuestas que se adelantan en varios escenarios, consideramos que las rebajas de hasta 400 pesos al costo final de los combustibles son aún insuficientes en aras de concretar una política de precios justos para las clases medias y sectores populares del nuestra nación[3]. Consideramos así mismo que una rebaja de los precios finales a los combustibles si bien debe considerar los múltiples impuestos, muchos de ellos absurdos, principalmente la reducción debe partir de la decisión política de no cotizar la producción de hidrocarburos de la nación a precio internacional del Golfo de los Estados Unidos, pues este es el mayor componente de los altos precios de los combustibles.

La Campaña.

La Campaña Alianza por el 50%, es adelantada por varias organizaciones sociales de Bogotá y del país. Ella busca conocer, visibilizar y dialogar críticamente sobre las características de la problemática minero energética en Bogotá, con el ánimo de generar procesos de movilización social. Una exigencia clara de rebaja del 50% del precio final de los combustibles y del transporte público frente al gobierno nacional, debe invitarnos a reflexionar, debatir y abrir más escenarios frente a los temas causales de los altos precios, pero también frente a las consecuencias de ello. Así, esta campaña es al mismo tiempo una campaña por la soberanía de los recursos estratégicos y naturales de la nación y por otro lado una campaña que invita a los más amplios sectores a ligar las problemáticas del transporte público, de los precios de los alimentos y en general de los costos de la vida misma, a este gran esfuerzo conjunto.

Nuestro propósito, es dar cuenta de la importancia de generar reflexiones movilizadoras frente a las problemáticas sociales que afectan el bolsillo y la calidad de vida de las clases medias y populares. Nos duele y va en contra de nuestro proceso humano, ético-político, económico y cultural la forma de explotación empleada por empresas extractivistas de origen nacional, como Ecopetrol y extranjeras como OXY, Pacific Rubiales, Repsol, entre otras tantas, las que se configuran como carteles económicos que regulan, desde los procesos de explotación y saqueo de los recursos primarios, hasta la venta y precio de los productos terminados.

Finalmente cabe preguntarnos, si somos fuertes productores de petróleo y se alcanzó el soñado millón de barriles diarios, ¿por qué los precios de los combustibles no bajan proporcionalmente?, si la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha invitado a Colombia a ser miembro, ¿por qué se cotiza el precio de los hidrocarburos en el mercado internacional y no en el territorio propio? Si las políticas minero energéticas siguen apuntando a agudizar la exploración, explotación y saqueo de hidrocarburos y minerales de territorios a costa del medio ambiente...

Alianza por el 50% por la reducción del precio final de los combustibles
Alianza por el 50% para no cotizar en mercado internacional el crudo nacional.
Alianza por el 50% para frenar la dinámica extractivista en nuestro país.
Alianza por el 50% para una política nacional de rebaja al precio del transporte público
Alianza por el 50% para rebajar los costos de los fletes para el transporte
Alianza por el 50% por un ambiente sano para nuestro futuro
Alianza por el 50 …
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[1] Una de las propuestas para aumentar el hallazgo de nuevos sitios para explotación, es la incorporación de los llamados “Hidrocarburos No Convencionales”, como el caso del Shale Gas o Gas de Esquisto, el cual ha tenido grandes debates y prohibiciones internacionales por su grave afectación al medio ambiente y a los cuerpos hídricos.

[2] Este proyecto contempla la construcción de un oleoducto que inicia desde el municipio de Araguaney (Meta), llegando a la estación Banadías (Saravena – Arauca), para finalmente conectarse en paralelo al oleoducto Caño Limón – Coveñas.

[3] Un cálculo rápido nos dice que bajo la actual propuesto gubernamental de regulación de precios a los combustibles, una baja en 17 % del precio del barril de petróleo, significaría una reducción de tan solo el 2%; mientras que con un incremento de 15% o 17% del barril, significaría un aumento del 20% del precio final de los combustibles.
 
 
 

martes, 8 de enero de 2013

SEGUIMOS ADELANTE por tarifa preferencial

Se nos fue el 2012 y nos dejó cosas muy buenas, nos dejó una rebaja en transmilenio de $50 y de $350 en horas valle, una tarifa preferencial para personas en condición de discapacidad, pero esto no solo es producto de la administración, somos varios los sectores que venimos exigiendo esto desde hace mucho tiempo rebajas en las tarifas, mejores condiciones para el transporte, que se revisen los contratos y en contra del oligopolio del transporte.

En el caso de la tarifa preferencial para personas en condición de discapacidad fue el consejo distrital de personas en condición de discapacidad los que han dado la pelea más dura, ya que prácticamente les ha tocado a ellos solos, también la gente de tarifa diferencial ha estado al tanto de esta reivindicación. Y fue en el gobierno anterior donde se dio este  primer paso y se concretó con el actual, esta es la primera ganancia de los sectores sociales en el tema de movilidad

Con la indignación del 28 de febrero (el bloqueo más largo que había tenido transmilenio) y del 9 de marzo (se paralizó la ciudad y toma de portales) por parte de los usuarios se dio pie para posicionar el debate a nivel distrital del tema de movilidad y de cómo funciona transmielnio, ya que venía funcionando por más de 10 años sin que se tuviera en cuenta la opinión de los usuarios, este movimiento social es producto de la acumulación de los malos manejos que en Bogotá se da frente al tema de movilidad, lo que se venía viendo y se ve es la corrupción para contratar las troncales, las tarifas más caras para el transporte, el golpe a los pequeños propietarios quienes quedan por fuera del negocio, el detrimento patrimonial, las losas en mal estado, los Nule.

Lo que han mostrado los sectores sociales en la ciudad es su capacidad de organización y de propuesta como: La liga de transmilenio, no mas transmilenio, un dia sin transmilenio, tarifa diferencial en transmilenio, tarifa preferencial en transmilenio, y lo que se formó a principios del primer semestre la unión de usuarios de transmilenio. Somos muchos los que no comemos cuento, somos muchos los que luchamos por nuestros derechos como usuarios, somos muchos y seguimos creciendo para que no nos metan los dedos en la boca.

PARA EL 2013

·         Para el 2013 seguiremos atentos del tema de movilidad que no solo afecta a la ciudad capital sino que también se ha visto en Cali con el MIO, en Pereira con el MEGABUS, en Medellín METRO, en Bucaramanga el METROLINEA, Barranquilla TRANSMETRO.

·         Rebaja en las tarifas de los servicio públicos y domiciliarios (educación, salud, transporte, agua, luz, tel, cel, gas, basuras)

·         Mejores condiciones para la movilidad en el SITP, más rutas, mayor frecuencia en los portales, no al hacinamiento.

LA UNIÓN NOS HARÁ GRANDES,

LA ORGANIZACIÓN NOS HARÁ FUERTES.

  

 

sábado, 22 de septiembre de 2012

JORNADA NACIONAL DE INDIGNACION 4 AL 12 DE OCTUBRE



Los obreros, trabajadores, campesinos, estudiantes, cristianos, intelectuales, mujeres, jóvenes, indígenas, afrodescendientes, pobladores de los barrios y demás sectores sociales y populares, realizaremos del 4 al 12 de octubre de 2012 una JORNADA NACIONAL DE INDIGNACION.

El deterioro paulatino de la calidad de vida y la pérdida sistemática de derechos, garantías y libertades democráticas son las razones fundamentales para manifestar nuestro rechazo e indignación contra las políticas neoliberales y de globalización implementada por el imperialismo, las clases dominantes colombianas y el régimen de Juan Manuel Santos.

• Indignación por la entrega del territorio nacional a los consorcios internacionales para el desarrollo de mega proyectos mineros, energéticos, agroindustriales y petroleros.
• Indignación por la entrega de bases militares al ejército de los Estados Unidos.
• Indignación por convertir el derecho a la salud y la educación en una mercancía.
• Indignación por el despojo de tierras y el desplazamiento forzado de millones de colombianos.
• Indignación por el asesinato, desplazamiento, amenaza e intimidación de los dirigentes sindicales, sociales, indígenas y populares, además de la criminalización a quien opina diferente y no está de acuerdo con las políticas impuestas.
• Indignados con la guerra, las masacres generalizadas, los desplazamientos forzados, los asesinatos de jóvenes en campos y ciudades.
Por estas y muchas otras razones realizaremos las siguientes acciones de protesta en todo el territorio nacional que articule las diferentes iniciativas.

4 DE OCTUBRE
- movilización por el trabajo digno impulsada por las Centrales Sindicales y el Comando Nacional Unitario.
- Movilización Nacional de la MANE por un billón mas para la Universidad publica.

8 DE OCTUBRE
- movilización por la paz e instalación de la mesa social con la consigna Vamos por la Paz con una Agenda Social.
- Jornadas de agitación en las Universidades del País y rueda de prensa nacional de la MANE.

9, 10 y 11 DE OCTUBRE
Campamentos por el derecho a la salud en Bogotá y demás regiones del país.

12 DE OCTUBRE
- movilización de la MANE, estudiantes indignados movilizándose por una educación para un Nuevo país.
- Paro Nacional.
- Eventos y acciones del movimiento indígena y agrario

OTRAS ACCIONES QUE ESTAREMOS IMPULSANDO

19 DE OCTUBRE
-Marcha y festival por la defensa del agua, la vida y el territorio – Ibagué (Tolima).

20 Y 21 DE 0CTUBRE
Encuentro Nacional de Estudiantes Universitarios.

26 DE OCTUBRE
Cabildo Nacional de Vivienda.

TODO OCTUBRE
-Por la defensa del territorio del rio Magdalena y el Macizo Colombiano, respaldo a la recuperación de tierras en el proyecto minero-energetico del Quimbo – Huila.

10 DE DICIEMBRE
-Encuentros y movilizaciones para reivindicar que el Gobierno garantice el respeto y ejercicio pleno de los Derechos Humanos fundamentales del pueblo Colombiano.

TRANSITANDO CAMINOS DE UNIDAD
PARA LA MOVILIZACION
SOCIAL Y POLITICA